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Paro nacional

¡Abajo los recortes a las garantías democráticas!

¡Abajo los recortes a las garantías democráticas !

En verdad los aterroriza cualquier posibilidad de derrota a la política neoliberal, como las obtenidas hasta ahora por el paro, cuya fuerza hizo hundir la propuesta de reforma tributaria y la de la salud.

El 28 de mayo de 2021 se cumplió el primer mes de una justa protesta sin antecedentes en la historia reciente del país, el gobierno del mal llamado Centro Democrático, se muestra atemorizado y en consecuencia errático en sus definiciones, sabe que el pueblo y vastos sectores de la sociedad, presionan para que de manera pronta e inmediata negocie y llegue a un acuerdo que atienda los reclamos que motivan la heroica lucha que se desarrolla en cientos de lugares de la geografía nacional, la presión le obliga a establecer canales de diálogo y se avanza en preacuerdos que faciliten la negociación, empieza a rebuscar argumentos para demorar la firma de los principios de acuerdo, dejando ver que en realidad no le interesa dar ningún paso que implique la dignificación del pueblo colombiano.

En verdad los aterroriza cualquier posibilidad de derrota a la política neoliberal, como las obtenidas hasta ahora por el paro, cuya fuerza hizo hundir la propuesta de reforma tributaria y la de la salud.

La falsa defensa de la democracia y de la institucionalidad

Para congraciarse con los dueños del Capital y las multinacionales que saquean a nuestra nación, esgrime como argumento, para justificar su negativa a facilitar el verdadero y constructivo diálogo, que primero está “la democracia y la defensa de la institucionalidad del país”, porque para IVAN DUQUE y los intereses que representa, democracia es permitirles a ellos hacer lo que se les dé la gana con los bienes de Colombia y con los derechos del pueblo, e institucionalidad es respetar las normas que ellos han decretado para garantizar su estabilidad económica y por ende su absoluta paz.

Neoliberalismo y fascismo desgracias que padece Colombia

La pobreza y la ruina producida a todo nivel en treinta largos años de aplicación del modelo neoliberal, es la causa que explica la creciente indignación y el alzamiento popular, que ha encontrado como toda respuesta por parte del reducido circulo que se aferra al poder, la violencia, la represión, la brutalidad policial y la creciente militarización de la vida social.

A la par que el paro se mantiene, el gobierno somete a varios departamentos de la geografía nacional al control militar y se rumora la posibilidad que decrete la “conmoción interior” contemplada en Artículo 213 de la Constitución Nacional, a través de la cual se otorga facultades especiales al presidente de la República para recuperar el orden cuando la situación social se sale de control.

Ello implica ni más ni menos, que facilitarle al presidente la toma de decisiones sin tener que acudir al Congreso de la República, lo que se traduce además en la suspensión de derechos civiles de la ciudadanía en general (paros, protestas , Derecho de Asociación y de reunión,etc,) , es decir, la implantación de una dictadura de facto, que no es otra cosa que apropiarse de todas las decisiones del gobierno.

Deliberadamente, como está documentado por organizaciones nacionales y extranjeras, el uribismo en el poder viene provocando, en particular a los jóvenes, incitando a través de infiltrados o permitiendo acciones violentas para de una parte deslegitimar la protesta en curso y de otra justificar la conmoción interior y otras medidas de fuerza. A la vez dilata la negociación o desaprueba acuerdos a los que en su representación han llegado sus voceros, como el ocurrido con respecto a la problemática de Buenaventura, en lugar de la negociación y los acuerdos el gobierno ha escogido el camino de la utilización de las armas de las fuerzas militares y de grupos de matones de civil para frenar la rebeldía popular que indignada ve cómo sus reclamos no son atendidos.

El pueblo no tendrá otra alternativa que seguir resistiendo, acompañado internamente de los demócratas de toda índole a quienes les repugna el autoritarismo y el fascismo en curso agenciado por el gobierno y en el campo internacional por la presión de gobiernos, personalidades, instituciones y organizaciones que le reclaman que pare la matanza, que se restituya la democracia y que se respete el derecho a la protesta ciudadana.

Apremiado por el hambre y la antidemocracia el pueblo no se resignará a esa suerte, seguirá movilizándose justamente. Tal es la situación nacional hoy, la describimos para solicitar del gobierno de Duque negociación y que cambie su posición que es la determinante principal de la violencia en curso. De paso reiteramos la que ha sido nuestra posición histórica de rechazo a la violencia viniere de donde viniere.

Colombia es un volcán en erupción. Actualmente es uno de los países con más número de muertos por covid-19, ocupando el cuarto lugar en la región después de Estados Unidos, Brasil y México, teniendo hasta la fecha tan solo el 12% de la población totalmente vacunada y siendo parte de los países que se niegan a apoyar la solicitud de liberación de las patentes de las vacunas. Es también el país que en 2020 contó con el 42,5% de su población en condición de pobreza monetaria, es decir 21 millones de compatriotas y con el 15,1% de la misma en condición de pobreza monetaria extrema.

El pueblo trabajador, los agobiados por la falta de oportunidades, los estudiantes, amas de casa, los agricultores y las organizaciones de todo tipo han salido a las calles a hacer escuchar su voz, contra la torpe e insensata reforma tributaria que buscó, recaudar 23 billones de pesos, según el gobierno para mejorar las finanzas públicas y financiar los programas de asistencia social.

El pueblo entendió cuáles eran los reales propósitos del ministro de Hacienda y no solo tumbó la reforma, sino que obligó la renuncia del equipo económico, incluido el corrupto Alberto Carrasquilla. Hoy Colombia presenta un nivel de deuda externa sin antecedentes, esta llegó a US$156.834 millones y sigue creciendo en razón a que el gobierno importa el 35% de los alimentos que consumimos y los paga, como es lógico, a precio en dólares, en momentos en que el peso colombiano sufre una gran devaluación.

Plantear la idea de que más personas sean las encargadas de tributar y financiar los gastos del Estado, en teoría, no suena descabellado, es más, llevaría a pensar que serían las personas de altos ingresos quienes más pagarían impuestos teniendo en cuenta los principios de progresividad, equidad y eficiencia tributaria consagrados en la Constitución Política de Colombia.

Pero, según los datos del Banco Mundial, Colombia es uno de los países más desiguales de América Latina (el índice GINI es de 51,3), reflejando una política fiscal inadecuada y regresiva que posibilita una alta concentración del ingreso y la riqueza, ocasionando con ello un menor desarrollo, teniendo en cuenta que los ingresos y la riqueza se quedan en manos de un porcentaje muy pequeño de la población. La reforma planteada, se uniría al largo y complejo sistema tributario del país que no refleja una verdadera política progresiva y que está lleno de beneficios tributarios dirigidos a las personas con mayores ingresos. (Estudio del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales).

Vale recordar que el gobierno de Duque impuso a finales de 2019, en medio del paro que se desarrollaba en ese entonces, una reforma tributaria que le concedió exenciones al gran capital de cerca de 10 billones de pesos, plata que ahora querían recaudar entre una población afectada por las políticas neoliberales y que ha tenido que padecer los efectos de la pandemia sobre sus ingresos.

Llamamos a los trabajadores bancarios, a sus familias y al pueblo colombiano en general a no desfallecer. A rechazar las medidas de corte dictatorial y fascista, a colocarse en primera línea de la lucha y la batalla, a respaldar el pliego nacional de emergencia presentado por el comité nacional del paro, para obligar al gobierno a asumir una actitud responsable con la nación y a garantizar condiciones dignas de vida, para todos, especialmente a los más necesitados de políticas sociales que alivien sus precarias condiciones sociales, entre las cuales respaldamos decididamente la de la renta básica.

ACEB a brillado por su destacada presencia en todas las jornadas programadas por el Comité Nacional de Paro, lo mismo que en muchos comités regionales, aplaudimos la valerosa actitud de nuestros dirigentes a nivel nacional y los instamos a no bajar la guardia, especialmente en estos momentos en que desarrollamos conflictos laborales en varias entidades del sector financiero.

Bogotá D.C., 28 de mayo de 2021

JUNTA DIRECTIVA NACIONAL ACEB


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